Inflación y devoción

Mientras esperamos el pronunciamiento constitucional de la Corte sobre las preguntas de la Consulta Popular la misma que debería convocarse para el domingo 28 de diciembre Día de los Santos Inocentes, siguen algunas ciudades del país con otra calamidad, infladas por la inflación.

Cuenca, Loja, Manta y Quito están entre las ciudades más caras del Ecuador y los lojanos estamos tranquilos, porque en algo debemos trascender. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, (INEC) los alimentos, la vivienda, transporte y servicios básicos son los gastos que más pesan y no dejan de subir, mientras los ingresos reales se estancan. Hay una sensación de malestar económico. Más carestía en los víveres que nadie controla. El dinero ya no alcanza.

El último informe del INEC revela que en julio del 2025 el costo de la canasta básica familiar se ubicó en $813,82 a nivel nacional, pero en Cuenca, Loja, Manta y Quito el valor de esa canasta superó los $820, marcando el costo de vida más alto del país. Especialistas analizan el manejo de la economía y la inflación como factor para el alza de precios de los elementos que no se pueden dejar de pagar para poder comer y vivir, pero vivir con salud y la salud pública, por falta de medicinas, está en crisis.

Sin ignorar lo negativo de la inflación, es bueno decir que desde el 20 de agosto que nos visita la imagen de la Virgen del Cisne, como que la cotidianidad se contagió de entusiasmo, fervor religioso y regocijo, con ganas de ayudar a expresar su ansiedad por la esperanza que es parte de la vida y de la fe del lojano, que hoy confía en la portentosa y esperada visitante, el poder salir de los males que aquejan al país, antes que se pierda la fe en el futuro nacional.

Que este tradicional apego a la Virgen y nuestras oraciones, sirvan de motivación para sobrevivir y seguir venerándola en un Ecuador mejor.

Adolfo Coronel Illescas

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