Hace más de cuarenta años que vivimos en tinieblas, en la soledad de nuestros campos, en nuestros tristes chaquiñanes. Hace tanto tiempo que la luz del sol no es suficiente para admirar un horizonte prometedor, nos hace falta la luz interior… que nace del alma pura, la energía vital que florece del espíritu y que contagia a todo el vecindario. ¿Chazo… por qué la esperanza no vuelve?
¡No vuelve… y no volverá!, porque en la cúspide de la oligarquía, nuestras vidas no cuentan, somos instrumento para saciar la vorágine de sus pasiones, para engrosar sus acaudaladas chequeras y sus inmorales patrimonios. Somos el pueblo ingenuo que nos contentamos con las dádivas de su arrogancia, con el desvarío de sus mentiras y con la podredumbre de su palabra. ¡Chazo… la esperanza no vuelve!
¡Lojano…por qué los sueños del pueblo nunca se cumplen?, por qué una humilde mujer debe seguir pariendo en las salas vacías de los abandonados hospitales ¡Chazo! por qué los niños venden su trabajo lustrando zapatos o mendigando limosna en las calles de nuestra ciudad? ¡Chazo! ¿por qué la luz no brilla para el pueblo y seguimos viviendo en la NOCHE OSCURA de la miseria y la burda traición de una gavilla de asaltantes?
¿Dime tú Chazo Lojano… por qué LA ESPERANZA NO VUELVE? …será que nunca volverá? o quizá, ¿hemos perdido la fe en nosotros mismos? talvez, ¿hemos hipotecado nuestro futuro y el de nuestros hijos en un pedazo de papel? O talvez… nos hemos vuelto conformistas, cómodos espectadores de una comedia de dolor y de miseria; o hemos navegado al puerto del olvido, y no hay un velero que nos lleve de regreso a la ciudad cosmopolita que deseamos construir… a la patria libre, a la patria que siempre hemos soñado.
No obstante esta amarga realidad, amigo ¡Chazo Lojano! aún nos queda el tibio aliento de la fe y nuestra identidad de lojanidad, así como la dignidad para emprender una larga travesía hacia la recuperación de nuestra llacta, estamos convencidos que ningún gobierno -por más popular que sea- podrá cumplir con el mandato que le otorgamos sin la vigilancia y el apoyo ciudadano, por tanto, ha llegado la hora del levantamiento ciudadano, para conquistar sin más dilaciones, el inmenso puerto de la libertad… y la justicia final; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
leninb14paladines@gmail.com