Eliminación del subsidio al diésel

¿Beneficia la eliminación del subsidio al diésel a los más de 7 millones de ecuatorianos que viven en la pobreza multidimensional (5 millones viven con menos de 91 dólares mensuales y 2 millones con menos de 51 dólares mensuales)? No, veamos un caso: con la eliminación del subsidio al diésel se obtiene entre 1200 y 1500 millones de dólares, los cuales son regalados anualmente (como subsidios) a grandes empresas a través de incentivos tributarios, a cambio de nada (Flores, 2025). Creo que el problema no es la eliminación de los subsidios sino la falta de compensación y focalización adecuada para quienes más lo necesitan. Esto me hace colegir que los subsidios a los combustibles no están cumpliendo su finalidad de ayudar a la población más necesitada, ni tampoco incentivando la inversión y el empleo, lo que produce más desigualdad en nuestro país. Para que los subsidios a los combustibles beneficien a quienes verdaderamente lo necesitan sugerimos lo siguiente: 1. focalización: dirigir los subsidios, mediante mecanismos de identificación socioeconómica, a pequeños agricultores, transportistas comunitarios y pescadores artesanales, por ejemplo, evitando así que grandes industrias y empresas capten estos beneficios. 2. compensación: sustituir el subsidio general por transferencias monetarias o bonos energéticos que cubran el impacto en transporte y canasta básica de las familias con escasos recursos. 3. reinversión: los recursos liberados deben destinarse de forma transparente a salud, educación (v.g. inició el año lectivo y los niños de las escuelas públicas no tienen aún los libros que entrega el Ministerio de Educación) y programas de desarrollo comunitario controlados con veedurías ciudadanas. Nuestro presidente y sus asesores deberían saber que la eliminación indiscriminada de subsidios, en este caso al diésel, no resuelve la desigualdad; lo que se requiere es un rediseño equitativo y eficiente que transforme un gasto regresivo en inversión social y productiva. Solo así los recursos públicos cumplirán su finalidad: beneficiar a quienes más lo necesitan y generar un país más equitativo y sostenible.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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