El presidente Daniel Noboa visitó la provincia de Loja en medio de dos circunstancias realmente calamitosas: la Red Vial Estatal (de responsabilidad del Gobierno Central) completamente destruida y el bloqueo de los pasos fronterizos hacia el Perú.
Nunca antes se ha visto tanto deterioro de las vías que unen la provincia de Loja con las vecinas provincias de Azuay, El Oro y Zamora Chinchipe; así como el Eje Vial Binacional 4, que conecta la zona suroriental del Ecuador con el Perú (Loja, Vilcabamba, Zumba, La Balsa).
El cierre de los pasos fronterizos con el Perú fue un golpe letal que recibió la provincia de Loja como “regalo navideño”, alegando razones de extrema seguridad nacional. Seguramente nadie del Gobierno Nacional conoce que el norte peruano y el sur ecuatoriano constituyen una macrorregión binacional unida por estrechos vínculos históricos, étnicos, culturales, económicos y hasta familiares.
La provincia de Loja ha sido demasiado generosa con el presidente Noboa. No solo lo apoyó, en forma multitudinaria, en sus dos campañas presidenciales, sino que en las consultas populares se pronunció masivamente en favor de las tesis presidenciales. El acentuado “anticorreísmo” que existe en la provincia sureña ha favorecido para que esta “sintonía” con Noboa todavía esté latente.
Los efectos económicos derivados del abandono y falta de mantenimiento de la Red Vial Estatal en la provincia, así como el cierre fronterizo con el vecino país del Perú serán irreparables si el Gobierno Nacional no toma decisiones, en forma inmediata, para frenarlos. Ninguna razón de “seguridad nacional” puede condenar a los lojanos al ostracismo. Somos un pueblo solidario y generoso, pero también un pueblo con memoria. Nunca olvidamos cuando defraudan nuestra confianza.
Gustavo Ortiz Hidalgo
gortizhidalgo@yahoo.com