En este 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, levantamos la voz fuerte y en alto, para saludar fraternalmente a los trabajadores del campo y la ciudad, que con su inteligencia, esfuerzo y dedicación crean la riqueza para la Patria, expresada en esa rebeldía de los jóvenes que motiva la lucha de los obreros, que con la producción de la tierra, promueven alimentos para la sociedad y con los demás sectores, la ciencia y tecnología, aportan al bienestar y desarrollo de los pueblos.
La crisis laboral, económica y centralista que sufre el pueblo ecuatoriano, nuestra querida provincia de Loja y la clase trabajadora en particular, es un estado de injusticia y miseria que se manifiesta en un serio atentado a la vida y la falta de cumplimiento a los legítimos derechos adquiridos, en el tiempo y la historia, gracias a las gloriosas gestas heroicas de los trabajadores, como las vividas por los Mártires de Chicago, el 1 de mayo de 1886 y el asesinato de más de cinco mil obreros el 15 de noviembre de 1922.
Preocupa que en todos los municipios de la provincia de Loja sus trabajadores son maltratados. No cobran sueldos y salarios puntualmente, les adeudan ropa y equipos de trabajo, el contrato colectivo no se cumple y sus salarios han sido congelados hace algunos años. Situación similar acontece con los obreros de la salud, los queridos maestros y la lista que es larga.
Por eso, los trabajadores ecuatorianos nada tenemos que festejar y solo celebrar el triunfo del No en dos preguntas de la Consulta Popular, que servirán para evitar los despidos masivos de trabajadores como los sucedidos en el pasado sin liquidación, perjudicando a familias enteras de nuestra sociedad.
Rómulo Acaro Guerrero
romuloacaroguerrero@hotmal.com