Desde mi perspectiva como ciudadana, no tengo la capacidad de cambiar normativas, gestionar financiamientos o tomar decisiones institucionales; sin embargo, puedo hacer lo que hacen quienes reconocen lo valioso: contarlo. En Loja hay personas que siguen abriendo puertas sin aparecer en titulares, maestros que aún enseñan con vocación, artistas que continúan creando y también ciudadanos que se sientan en una banca de la Catedral, para escuchar algo nuevo; entre las últimas noticias positivas, sé que tanto el Municipio como la Casa de la Cultura de Loja, han reafirmado su compromiso con la promoción cultural; aunque suene a frase corporativa, basta seguir sus recientes actividades para comprobarlo; asimismo las universidades, están empeñadas en brindar asesoría a nuestros emprendedores, para que proyectos como el de la señora que elabora mermeladas puedan crecer; no se trata de discursos, sino de personas sentadas con otras, revisando números, probando ideas y construyendo estrategias.
Es fácil enfocarse en lo negativo y convertir nuestra ciudad en un escaparate de malas noticias; olvidándonos que Loja es reconocida por muchos como, cuna del arte y la cultura; eso es suficiente para impulsarnos. No digo que así se resuelva problemas como: el costo del transporte, el estado de las carreteras, promesas vanas o la economía local; pero sí sé que, cuando alguien te enseña a dar el siguiente paso, el camino se vuelve menos espinoso y renace la esperanza de que, vale la pena invertir tiempo en lo que no se toca, pero se siente.
Talía Guerrero Aguirre