‘Por nuestros niños hasta la vida’

Hay un eco que no puede silenciarse, ni por el barullo de las campañas, ni por el tono ministerial -innecesariamente militar- con que se ofrecen disculpas, que suenan a amenaza. Es el eco del llanto de quienes tuvieron que despedir a uno de los suyos luego de haber sido detenido innecesariamente, golpeado, desaparecido, asesinado, quemado. Es el eco de quienes reclamaron sin obtener respuestas claras, y recibiendo solamente acusaciones de que uno de los suyos era bándalo, y luego pretendido héroe nacional. Y como si fuera poco, desde el mismo lado de quienes niegan el crimen de estado, se negaron a declarar el luto nacional.

Hace exactamente un mes, el ocho de diciembre, salieron a jugar fútbol, y nunca más regresaron. Es un mes luctuoso en memoria de Ismael, Josué, Nehemías y Steven. Con ellos murió un poco de todos, y seguiremos muriendo un poco más si se olvidan sus nombres, si no se hace justicia, si no se condena con la severidad necesaria a toda la cadena de responsables, si se olvida que en este país el homicidio es la principal causa de muerte de niños entre cinco y diecisiete años. Que nadie calle sus nombres, que nadie deje de llorar su muerte, que nadie olvide que en la búsqueda de justicia va el clamor de muchas familias que siguen viviendo el mismo drama en un país que los desprecia y no les da ninguna garantía para seguir viviendo. Que en todas las ciudades se sigan levantando voces por los niños y niñas que mueren impunemente en manos de la mafia y del estado, y que nadie deje de pedir justicia por ellos, porque en ellos también va la historia silenciada de las infancias que no pueden disfrutarse y vivirse en paz.

Pablo Vivanco Ordóñez

pablojvivanco@gmail.com

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