El Cristo del Corcovado

En la ciudad de Río de Janeiro hay un cerro muy conocido mundialmente. Se trata del cerro Corcovado. Tiene una altura de 713 metros y está ubicado en el Parque Nacional de Tijuca. Es famoso por su forma, pero aún más porque en él se encuentra una escultura monumental de Cristo Redentor, cuya base es de 8 metros y 30 metros de altura de la efigie. En total, 38 metros. Su peso es de unas 1 145 toneladas y el material utilizado es el granito y el concreto armado.

A mediados del siglo XIX surgió la idea de construir en su cima una estatua imponente, que dominara la vista de toda la ciudad o, por lo menos, una gran parte de ella. Y fue el Círculo Católico de Río de Janeiro el que consiguió financiar mediante donaciones la realización de este deseo, a principios del siglo XX.

En 1 921, Brasil quería recordar el centenario de su emancipación política. El monte Corcovado era un lugar indicado. El monumento fue construido en Francia en 1 932. La obra se entregó a los artistas: Gheorghe Leonida y Paul Landowski; al calculista Albert Caquot le tocó realizar los cálculos, junto al supervisor del proyecto Heitor da Silva Costa; y el maestro de obra fue Heitor Levy.

Como datos sobresalientes, podemos indicar que el monumento resiste los vientos que viajan a unos doscientos kilómetros por hora. Ningún obrero murió durante su construcción. Se considera que el estilo es art déco. Fue inaugurada el 12 de octubre de 1 931.

En este tiempo de convulsiones y guerras en todo el orbe, el Cristo del Corcovado abre sus brazos para abrazar, no solamente a la ciudad de Río de Janeiro y a Brasil, sino que, amorosamente nos llama a reunirnos como una sola familia, con un Padre común que nos quiere ver como hermanos que buscan la paz en este paraíso terrenal. ¿Cuál será la respuesta que le demos?

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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