Todos los ecuatorianos sabemos la historia y la valiente convivencia de los pueblos ubicados en los linderos del Ecuador con el Perú. Especialmente su riqueza cívica y patriótica, así como su devoción al trabajo creador, para ayudar a conseguir con sus manos el progreso de la Nación.
La gente de estos sectores en la provincia de Loja, cansados de esperar con resiliencia la apertura de los puentes fronterizos que fueron cerrados por “El nuevo Ecuador” con graves consecuencias para su economía, y sin haber respuesta de autoridad alguna, coincidieron en un plan de presiones y reacciones activando marchas pacíficas alrededor de los puentes binacionales. Comenzó Macará sintiendo con indignación el dolor del olvido, hasta que Zapotillo convocó a una “Gran Marcha Binacional” en el puente de Lalamor.
Ante este panorama de presión y despertar ciudadano, el Gobierno Nacional, al explicar, luego de 7 meses, que el cierre de la frontera se debe a la necesidad de contener el tráfico de armas y la seguridad nacional, dispuso con fecha 7 de julio del 2026 la reapertura de los pasos internacionales en la frontera sur del Ecuador, con la permanencia del bloque de seguridad en la zona para mantener los controles y garantizar la seguridad fronteriza. Sin embargo, esperan que el Centro Binacional de Atención Fronteriza (CEBAF) funcione íntegramente para el trámite migratorio y aduanero.
Mientras tanto el daño a la economía, el comercio, el turismo a estos cantones lojanos ¿quién responde? Los perjudicados estiman que, si el Gobierno no les da, al menos no les quiten la manera de vivir honestamente en parte con la tradicional actividad del intercambio fronterizo entre Ecuador y Perú.
Deseamos que vuelva la tranquilidad, el dinamismo, el trabajo. Que se recupere la actividad económica en los cantones fronterizos luego de los meses de restricciones por el cierre de la frontera. “Y a pesar de vivir preterido siga siempre tu marcha triunfal” como dice el himno de Macará.
Adolfo Coronel Illescas