En estos tiempos, debatir se ha vuelto raro. Lo común ahora es repetir. Repetimos palabras que suenan fuertes —“socialismo”, “libertad”, “seguridad”— como si fueran verdades completas. Pero siendo sinceros muchas veces no explican nada. Solo ordenan el mundo en bandos ideológicos. Y ahí dejamos de pensar.
Hace décadas, el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer advertía algo incómodo: el problema no siempre es la maldad, sino la renuncia a pensar. No hablaba de falta de inteligencia, sino de algo más cotidiano y más peligroso: aceptar ideas sin cuestionarlas, repetir discursos porque encajan, porque alivian, porque nos hacen sentir del lado correcto.
Y es que cuando el lenguaje se convierte en herramienta de miedo, el pensamiento se apaga. Basta ver cómo se usan ciertos ejemplos —Venezuela, Cuba— para cerrar cualquier discusión social, o cómo se reduce la economía a consignas fáciles: “esto funciona”, “esto no sirve”. Suena claro. Pero es incompleto.
Además, lo preocupante no es solo quién dice esas cosas, sino cómo las recibimos. Porque cuando dejamos de preguntar, cuando ya no contrastamos datos ni escuchamos al otro, la discusión pública se vuelve un eco. Y en ese eco, la democracia pierde profundidad; y el periodismo actual, parcializado al poder, aporta mucho en este problema.
No se trata de defender una ideología ni de atacar otra. Se trata de algo más básico: recuperar la honestidad intelectual. Aceptar que los problemas del país —violencia, desigualdad, crisis institucional— no caben en una sola etiqueta.
Pensar toma tiempo. A veces incomoda. Pero repetir sin entender es más fácil… y también más peligroso. El problema, por ejemplo, no es que la gente no sepa qué es el socialismo. El problema es que a muchos no les interesa entenderlo… porque políticamente les sirve no entenderlo y repiten lo que otros les dan pensando.
Y ahí, la discusión deja de ser intelectual.
Quizá el desafío no sea tener siempre la razón. Quizá el verdadero desafío sea no dejar de hacerse preguntas.
Álex Daniel Mora Arciniegas
alexmorarciniegas@gmail.com