Nuestro Banco de Loja

El anuncio de la posible fusión por absorción del Banco del Pichincha (accionista mayoritario) al Banco de Loja ha producido diferentes reacciones de los lojanos; conforme se puede apreciar en las redes sociales, medios de comunicación e, inclusive, en una concentración masiva de ciudadanos junto a la entidad financiera que lleva el nombre de nuestra ciudad y provincia.

Para la gran mayoría la noticia de la posible “desaparición” del Banco Loja ha tocado sus fibras más sensibles; pues, consideran a dicha entidad bancaria uno de los símbolos de la lojanidad, creada con esfuerzo y recursos lojanos y que ha jugado un rol trascendental en la dinámica económica, no solo de la provincia de Loja, sino de toda su área de influencia.

También hay opiniones contrarias. Desde acusaciones de buscar réditos políticos con la iniciativa, hasta puntos de vista que afirman que el Banco de Loja es una sociedad anónima y que su destino es un problema solo de sus accionistas; que más importante es defender a los niños pobres que a un banco; que la culpa la tienen los socios que vendieron sus acciones al Banco del Pichincha; etc.

Las fuentes históricas nos ayudan a entender que la creación del Banco de Loja fue un hito de los lojanos en su lucha para crear instituciones propias, que les permitan mejorar sus condiciones de vida. El Banco de Loja fue creado con capitales lojanos, en su mayoría privados. Si bien 10 personas naturales y jurídicas aportaron cerca del 50 por ciento del capital inicial, el otro cincuenta por ciento representó la más diversa, abigarrada y masiva participación de las familias lojanas que, más allá del estatus económico, social o cultural, entendieron que solo la unidad de los lojanos puede hacer posible que sus aspiraciones y sueños se conviertan en una grata realidad.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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