Vivimos corriendo, pensando en lo que viene o reviviendo lo que ya pasó, pero Eckhart Tolle, en «El Poder del Ahora», nos muestra algo importante: nuestra propia mente puede ser la causa de nuestro sufrimiento. Aprendiendo a ver nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, sin dejar que nos definan, podemos liberarnos de la ansiedad y la preocupación.
Nuestra mente a menudo se vuelve una máquina del tiempo sin control y nos lleva a futuros que rara vez llegan o nos arrastra al pasado que ya no podemos cambiar, este viaje constante nos quita la oportunidad de vivir el único momento que realmente tenemos; el ahora, el sufrimiento casi nunca viene de afuera, sino de resistirnos a lo que es, y esa resistencia nace de una mente que no se observa.
Aquí es donde la idea de Tolle se une a algo que una amiga psicóloga me compartió en terapia y que se me quedó grabado: «Debemos dejar de preocuparnos, debemos ocuparnos». Esta frase es simple, pero muy cierta, preocuparnos es anticiparnos al problema, algo que solo nos genera ansiedad y no ayuda. Nos deja atrapados en un futuro incierto, gastando nuestra energía sin resolver nada.
Pero ocuparnos es distinto; significa actuar ahora mismo, significa tomar control de lo que sí podemos hacer aquí y ahora. Si nuestra mente nos ataca con preocupaciones sobre el dinero, la preocupación nos hunde en la ansiedad, pero si nos ocupamos, buscamos soluciones, revisamos nuestras finanzas o pedimos ayuda. La preocupación es pasividad mental; la ocupación es acción directa.
Observemos nuestros pensamientos y emociones, no los escondamos e ignoremos, reconozcamos que son ideas en nuestra mente y no dejemos que controlen nuestra realidad o nuestro estado de ánimo. Cuando observamos, creamos un espacio entre nosotros y lo que vemos, y en ese espacio está nuestra libertad.
Al practicar esta observación consciente, descubrimos que las preocupaciones son solo eso: pensamientos, y no hechos inevitables. Cuando les quitamos ese poder, podemos elegir cómo responder, si dejamos de ser prisioneros de la preocupación inútil, liberamos la energía y la claridad mental que necesitamos para ocuparnos de verdad en el presente.
Mauricio Azanza O.
maoshas@gmail.com