En Perú con casi el cien por ciento del escrutinio, la segunda vuelta electoral para elegir a su presidente, será entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el domingo siete de junio se define al ganador, pero las encuestas dan empate técnico entre la hija de Alberto Fujimori y el heredero político de Pedro Castillo. Keiko mantiene su fortaleza en Lima y en los sectores empresariales. Sánchez, tiene un exagerado apoyo en las provincias y en las zonas rurales. Para ganar deben conquistar el voto indeciso que en ese país suele ser muy alto hasta pocos minutos antes de votar o incluso en ese momento que están en las urnas.
En Colombia el 31 de mayo son las elecciones y todo indica que habrá una segunda vuelta que se estima sería el domingo 21 de junio, Iván Cepeda fijo al balotaje y con él o Abelardo de la Espirella de la derecha dura y pura o la uribista Paloma Valencia que tiene el respaldo del sector empresarial y del sector ultra conservador colombiano. En segunda vuelta hay que ver quién pasa y a quién beneficia el voto anti Petro contra Cepeda.
En las elecciones que todavía falta mucho en Ecuador pero que el tiempo pasa volando sin “primarias”, pero con los candidatos ya elegidos para las listas solo tienen que hacer la pantomima, en Loja el partido oficialista y desde Olón ya se ha manifestado que el candidato de gobierno debe ganar sí o sí mientras se tejen cortinas de humo. Cómo se nota que no conocen a los lojanos y a los pobres asesores de aquí solo les imponen y a los de allá solo les endulzan el oído y no saben que en La Castellana son impredecibles ayer en contra y al otro día a favor, ayer enemigos y hoy compadres. Hay una fuerte división de lo que es las elecciones presidenciales y lo que son las seccionales y ahí las votaciones cambian bastante. Que lo que se denomina correísmo trate de llegar a la presidencia en avalancha votamos en contra, pero en las seccionales no hay arrastre que valga.
La semana pasada los representantes de los buses urbanos engañaron a la ciudadanía y aumentaron el precio del pasaje que todavía no está autorizado, la alcaldesa tibiamente dice que tomará sanciones administrativas cuando hay todas las pruebas para que exista de su parte y como representante de la ciudadanía Lojana una denuncia penal por estafa, existieron cobros no autorizados, afectación económica masiva, engaño a los usuarios, incumplimiento de resoluciones municipales, uso indebido de información pública sobre las tarifas. Hacer eso se llama también asociación ilícita. Las tensiones sobre el rumbo político internacional y nacional tienen en expectativa a la región. Y en Loja tierra de nadie, nadie nos salva.
Ricard Guamán Araujo
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