Pensando en el tema para este artículo se me vino a la mente una idea que ya la tenía, aunque no muy definida: “Los más intolerantes son los que más reclaman tolerancia a sus oponentes, aunque ellos mismos no la tienen”.
Y me detuve a pensar en las características de estas personas en sus actuaciones. Aunque la lista no es exhaustiva, encontré que todo intolerante:
1. Está seguro de que sus creencias son verdaderas y que las de las personas que piensan de otra manera son falsas. 2. Piensa que los contrincantes están en contra de él y no de sus ideas. 3. Justifica todo error lógico contradictorio en que cae, aunque tenga que inventar nuevas justificaciones contradictorias. 4. Cree que no es intolerante. 5. Cataloga a los seres humanos en dos grupos mutuamente excluyentes: los buenos y los malos; él, claro está, está entre los buenos. 6. Clasifica a los seres humanos y los etiqueta, adjudicándoles previamente lo que él supone que son. 7. Usa el engaño y el descrédito como sus armas más frecuentes. 8. Es fácil de que sea ilusionado por líderes impositivos que concuerden con sus ideas. 9. Debe eliminar virtual o físicamente a su contrincante. 10. Pide tolerancia a los otros, pero él no la tiene. 11. Debe decir siempre la última palabra. 12. Si accediera al poder político, pediría la ilegalización de los partidos opositores. 13. Debe destruir la cultura y los símbolos que representan las ideas de sus opositores.
El problema es que forman una organización con poder difícil de vencer. Sin embargo, el error no puede ser definitivo y, tarde o temprano, caen y queda un ambiente tranquilo, con la tarea de reconstruir un estado de paz entre todos.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
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