La democracia y el revanchismo político

En una democracia imperfecta como la nuestra, la revancha politiquera dogmática es la peor corrupción en el ejercicio del poder; pues ella pone de manifiesto la violencia verbal, física, piscológica y la muerte inclusive; elevando sus logros al pedestal histórico de la gloria y la victoria. La revancha política, convierte en héroes a quienes terminan en las cárceles o prófugos por sus fechorías, producto de seguir repitiendo mentiras como opiniones verdaderas inconcusas, como si la negación del pensamiento o de las verdades de sus rivales fueran simples objetivos de eliminación para convertirlos en trofeos de su guerra fratricida. Por estas prácticas mafiosas, las sociedades acaban por romantizar y normalizar esta falsa lucha de contrarios o de enemigos, desconociendo de plano la condición humana del adversario, convirtiéndolo en un objetivo militar que debe ser aniquilado. Dice Dwight Eisenhower: […] “La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano que proteja los derechos y privilegios de las personas libres”. […]

En este sistema perverso de democracia que vivimos, no faltarán banderas para adornar el crimen; llámese Patria, socialismo, centro derecha, centroizquierda, la patria vuelve, el nuevo país y la misma dignidad humana. Bajo este marco oprobioso y degradante la sociedad se debate entre la guerra y la paz, nuestra sensibilidad moral se atrofia y acabamos por acostumbrarnos al odio y la revancha, la sangre y la muerte. De esta forma Pancho Pueblo, asistimos a la derrota de nuestra propia condición y sensibilidad humana, de nuestra capacidad para reconocernos como seres humanos dignos, como ciudadanos con identidad y pensamiento propio, libres para discernir entre el bien y el mal; ecuatorianos con iguales responsabilidades y derechos para convivir en paz y construir entre todos un Ecuador próspero y lleno de igualdades. El Barón de Montesquieu decía: […]“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.”[…] Y los ecuatorianos hemos tenido de todo y aún más; pues hemos pasado por casi todo tipo de regímenes que han conculcado siempre el derecho y la libertad del pueblo, así como sus libertades, recursos y hasta la vida misma.

Con esta descripción oscura pero real de nuestra democracia, estamos en la inevitabilidad de renovar de raíz todas las instituciones del Estado; liberándolas del fardo putrefacto de tantos intereses y complicidades corruptas que han hecho de nuestra sociedad una trinchera del odio y la venganza; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                       

leninb14paladines@gmail.com

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