‘Dignidad Menstrual: ¿por qué yo sí y ellas no?’

¿Te imaginas usar papel higiénico o trapos sucios durante tu periodo? En Ecuador, para muchas niñas y mujeres de zonas rurales o de menores ingresos eso no es una exageración, sino una realidad mensual. La pobreza menstrual aparece cuando no hay productos, información ni espacios adecuados para vivir la menstruación con seguridad y sin vergüenza. Más de 4 millones de mujeres en edad reproductiva enfrentan esa barrera, y el efecto llega a la dignidad, la salud, la educación y la autoestima.

La escuela no puede mirar hacia otro lado. UNICEF Ecuador recogió la voz de más de 3.600 adolescentes y jóvenes y encontró que 31% faltó a clases por su menstruación, 44% no tenía papel higiénico y 58% no contaba con un lugar seguro y privado para cambiarse. Ese dato muestra una falla concreta, no una simple incomodidad. Cuando una estudiante deja de ir al aula por no tener toallas, agua o privacidad, pierde aprendizaje y también confianza.

Además, el bolsillo sigue mandando demasiado. Desde 2021, los insumos de higiene femenina dejaron de pagar IVA en Ecuador, pero ese alivio fiscal no borra el problema completo. La desigualdad persiste cuando una familia debe elegir entre comprar comida o comprar toallas, o cuando el precio empuja a usar alternativas poco seguras.

Por otro lado, este tema no se reduce a productos. También habla de respeto, información y trato justo. Plan International advierte que la pobreza menstrual afecta la salud, la educación y el empoderamiento de niñas y mujeres. En la práctica, eso significa menos ausentismo, menos vergüenza y más autonomía cuando la escuela, el municipio y el Estado hacen su parte.

Menstruar no debería ser un privilegio. Debería ser una experiencia cuidada, normal y libre de castigo social.

Ecuador necesita pasar del alivio parcial a una política sostenida. Hace falta educación menstrual, acceso gratuito en escuelas vulnerables y baños que permitan vivir el periodo con privacidad y limpieza. No se trata de un favor. Se trata de una deuda básica con la mitad de la población.

Isis Sarango

isisagurto2007@gmail.com

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