La batalla no está perdida

El cambio social se produce, fundamentalmente, en dos escenarios: cuando la realidad que se vive duele más que cambiar o cuando hay una esperanza de una mejor realidad que une a las personas. La realidad que vivimos está llena de injusticias y sin duda duele, pero también estamos anestesiados por un individualismo que anula la empatía. Por otro lado, nuestra esperanza se marchita entre la cotidianidad que nos absorbe y las malas noticias que llueven. Entonces, cada vez resulta más difícil imaginar otros mundos posibles. 

La batalla parece muchas veces perdida, pero la batalla sólo está perdida cuando nos dejamos convencer de que la realidad no puede cambiar. De ahí, surgen dos retos para un liderazgo enfocado a la transformación social. Primero, fomentar un sentido de comunidad que nos permita recuperar la empatía. Y segundo, impulsar sueños colectivos que nos permitan unir a las personas hacia un horizonte común. 

La semana pasada estuve en Colombia, en un Encuentro de Jóvenes Líderes Ambientales de Latinoamérica, un espacio lleno de co-inspiración, donde conocí grandes líderes y procesos de cambio que están brotando en la región. Ahí recordé que, aunque muchas veces parece que las cosas no pueden cambiar, hay mucha gente haciendo cosas que impulsan cambios. Si vemos cada proyecto en concreto el cambio parece pequeño, pero si vemos en perspectiva, logramos reconocer una sinergia que nos demuestra que hay una semilla de un gran cambio. Como decía Gabriel García Márquez, es momento de la creación de la utopía, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde el amor sea verdadero y la felicidad posible. La utopía ya se está gestando, es momento de unirnos a trabajarla, en consciencia y unidad latinoamericana.

Fernando Cortés Vivanco 

fernandocortes.fjcv@gmail.com 

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