La temporada invernal ya hizo su primer anuncio en el mes de noviembre, cuando llovió más de lo acostumbrado, desde luego beneficioso para los campesinos y sus sembríos. En algunos sectores de la provincia ya se anunciaron daños en las carreteras. Diciembre comenzó con un verano inusual: mañanas muy frías y luego un cielo azul e infinito con un sol radiante y un calor insoportable. Siendo el clima impredecible, no sabemos cuál será su comportamiento el resto del mes.
Pero de lo que sí estamos seguros es que llegará enero y empezará la temporada invernal, con mayor intensidad en febrero y marzo, con presencia de lluvias permanentes, aumento del caudal en los ríos, inundaciones con pérdida de sembríos y los daños en las carreteras.
Lo grave, en nuestra provincia, es que se vienen heredando daños viales de inviernos anteriores, con deslaves, socavones, hundimientos de piso, puentes colapsados, etc. Y que, lamentablemente, en Loja, no tenemos autoridades que soliciten a los organismos responsables el arreglo de los daños enunciados. Quizá, por lo que muchas personas viajamos los fines de semana hacia Malacatos y Vilcabamba, podemos hablar con mayor objetividad de esta carretera que es un verdadero desastre, con más de diez espacios críticos como el sector de Dos puentes en donde el peligro es latente, porque sus estructuras están en pésimas condiciones y con la crecida del río, puede suceder lo peor. En Cajanuma, producto de una eterna falla geológica, la vía es un verdadero riesgo para los conductores que deben extremarse para evitar colisiones. Más al sur, en otra falla geológica, está transitable solo la media vía porque hasta las protecciones están por desaparecer: Y, luego, levantamientos de la capa asfáltica en varios sectores y medias vías en otras partes con amenaza de destrucción. Lo de Nangora, por el momento, parece tranquilo, sin que el riesgo haya desaparecido. Tras pasar el semáforo de Landangui, una crecida del río se llevó media vía, sin que a nadie le importe y ya van algunos meses.
Así la provincia de Loja va a recibir el próximo invierno, con un caos vial sin precedentes, sin que haya autoridad que mueva un solo dedo. ¡Vaya suerte!
Darío Granda Astudillo
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