Es la interrogante que ha comenzado a sonar entre quienes ya conocen la iniciativa del presidente Daniel Noboa, de preguntar al electorado en las elecciones adelantadas del 29 de noviembre, si está de acuerdo de que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) tenga las atribuciones de elegir a decenas de autoridades de los principales organismos de control del Estado; Y que estas atribuciones pasen a la Asamblea Nacional. Es decir, que de una institución parte de la gimnasia política como el CPCCS, pase a la sede política del Ecuador la Asamblea Nacional.
La opción para que se incluya dicha pregunta depende de la decisión final de su proponente el presidente Noboa, quien al parecer está pensando en la consulta, porque según expertos se juega su popularidad que ha bajado últimamente de acuerdo a encuestas, entre ellas la encuestadora Comunicalisa cuyo gerente, en uno de los programas “Vera a su manera”, advirtió con cifras y porcentajes que el noboismo está bajando, mientras el correísmo sube. Lo que hace pensar que, en un escenario de alta complejidad por las razones y sinrazones del Gobierno, resulta riesgoso el resultado de la pregunta, cuanto más que ya fue negada anteriormente y la memoria no se borra.
El debate sobre el tema debería comenzar antes que se acentúen los temidos apagones. Demora por la decisión del presidente Noboa de enviar el texto definitivo al Consejo Nacional Elector (CNE) y sea votada el 29 de noviembre, fecha escogida con propósitos politiqueros, según politólogos y analistas, pero justificada por los meteorólogos del CNE para quienes posiblemente el año 2027 se inicie con “El Niño”, sin suponer el posible adelanto del “Súper Niño” en el presente año.
En definitiva “con Niño o sin Niño” las votaciones se realizarán en cualquier escenario, esperando que sea con luz y no a oscuras. La propuesta del Mandatario tendrá su respuesta, que puede complicarse con la interrogante que ha comenzado a sonar. ¿Y yo qué gano con eso?
Adolfo Coronel Illescas