El trabajo como virtud

La virtud debe ser considerada como una cualidad del ser humano, facultad intrínseca en cada persona a desarrollarse sin esperar a cambio una remuneración. Y sí, el trabajo no es únicamente el derecho de una persona a ejercer una actividad remunerada, es pues, la actividad que requiere de un esfuerzo y éste puede ser físico o intelectual. De ahí que desde la niñez se debe generar en la persona la concepción del trabajo como una virtud, es decir como cualidad moral de ejercer siempre una actividad.

Cada actividad de la persona requiere de un esfuerzo y por tanto, si el ser humano concibe al trabajo como virtud, no le perturbaría no tener una actividad remunerada. Por ello, quienes se quedan en casa, defienden el trabajo en casa y no se generaría en la pareja el conflicto por distinguir entre el cónyuge que trabaja y el que no trabaja o el que gana más o gana menos, pues cada actividad, aunque no sea la misma, requiere de un esfuerzo y por tanto siempre será una actividad. Otra ventaja de concebir al trabajo como virtud es que la persona no tendría el criterio de que trabajar, estresa o cansa, al contrario, realizará su trabajo remunerado con alegría, porque está en sí misma la concepción del esfuerzo que como ser humano debe hacer. El trabajo, tan requerido por las personas, entonces es una facultad innata que la podemos y tenemos que realizar todos los seres humanos, con ello se evita el ocio, el vicio y dignifica en todas las etapas de la vida humana.

Manuel Salinas Ordóñez

manuel.salinas@unl.edu.ec

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