José Bolívar Castillo manifiesta que el burgomaestre Bailón, en vez de atender al Plan maestro, se dedicó a escribir un libro para decir que este no sirve.

La politiquería y la falta de mantenimiento a la infraestructura física son las principales razones, a decir del exalcalde de Loja, José Bolívar Castillo, para que el Plan maestro de agua potable, “el más importante que se ha ejecutado al servicio del desarrollo de esta ciudad”, presente constantes daños y con ello se deje desabastecida a la urbe lojana.
Lluvias y cortes de agua
La ciudad de Loja, cada vez que llueve, soporta cortes del servicio del líquido vital, en razón que se malogra la tubería por deslaves de gran consideración, afectando la conducción desde las captaciones Tambo Blanco y Shucos y limitando su fluidez hacia la planta de tratamiento de Carigán y, por consiguiente, a los usuarios lojanos.
El exburgomaestre recuerda que, cuando asumió su primera administración municipal, en 1988, la propuesta fue hacer un túnel de 12 kilómetros a través de la cordillera de Sabanilla para traer el caudal de agua desde el sector de las Lagunas del Compadre hacia Chontacruz Alto, donde se construiría la planta de potabilización.
Las gestiones de financiamiento empezaron, logrando que la Comunidad Europea, por medio de España, otorgara 100 millones de dólares, cuyo monto debía ser distribuido a escala nacional y una parte de él estaba destinado para Loja.
Pero el plan inicial, según cuenta José Bolívar Castillo, tenía un costo de 80 millones de dólares y el Gobierno Nacional no autorizó aquello porque, a la final, Loja se llevaba un 80% del valor total, entonces, se volvió a realizar estudios y es en julio de 1989 que se contrató con una empresa, siendo el fiscalizador el profesional de la ingeniería y exprefecto de Loja, Jorge Aguirre Asanza.
Acota que, entonces, surgió una nueva alternativa: traer el agua del río Tambo Blanco, que tenía un mayor caudal al de Sabanilla, cuyo costo ascendía a aproximadamente 40 millones de dólares y que se logró conseguir el crédito por ese valor, “no reembolsable para el Municipio de Loja”.
La ejecución de la obra corrió a cargo de la empresa Abengoa, tras una licitación realizada entre entidades españolas, “y para importar bienes españoles, esa fue la condición de un crédito de esas condiciones: no reembolsable”, precisa y acota que se realizaron los trabajos, de acuerdo a las modificaciones que por orden del propio IEOS de ese entonces (Instituto Ecuatoriano de Obras Sanitarias) para evitar los altos costos que tenía abrir el túnel de Sabanilla.
Terrenos deleznables
Sobre el porqué el Plan maestro de agua potable sufre constantes daños, el exalcalde manifiesta que los suelos de las cordilleras que rodean la hoya lojana son inestables y que, por tanto, se debe realizar un mantenimiento constante en la conducción del agua, reforestar, entre otras actividades, caso contrario, “se bajan las lomas y se llevan la tubería, sea de acero, oro o plástico”.
Agrega que ingenieros, “que son amigos míos porque han trabajado conmigo muchos años (…)”, le decían que cuando se daña la tubería “a nosotros nos envían a unir tubos y al poco tiempo vuelven a romperse”. Sobre esto último, indica que los permanentes deslaves que se suscitan en las zonas de Masaca, Zalapa, Chirimoyo, Jesús María, entre otros, es por el mal uso de las aguas del canal de Santiago que viene a humedecer los suelos, de por sí arcillosos.
Aclara que, sin bien el proyecto de Tambo Blanco, costaba menos, comparado con el de Sabanilla y su túnel, sin embargo, tiene un mayor costo de mantenimiento y por eso “el crédito no reembolsable comprendió la adquisición de maquinaria para hacer un trabajo permanente de mantenimiento en las captaciones de Tambo Blanco y Shucos, conducciones, anclajes, taludes, construcción cunetas de coronación…”.
‘No se da mantenimiento’
Sin embargo, según puntualiza, nada de esto se realiza, siendo nulo el mantenimiento y que los propios técnicos del Municipio le han informado que han sacado las tres cuadrillas que trabajaban en los 40 kilómetros de conducción, así como en las captaciones de Tambo Blanco y Shucos, al igual que la maquinaria. Esto, en su criterio, hace que falle el Plan maestro, a diferencia de su administración (2014-2018), donde hubo una atención permanente en la zona y que originó que Loja tuviera agua las 24 horas del día.
De igual forma, se pregunta si el Plan maestro de agua potable no servía, entonces, por qué el alcalde Jorge Bailón no sancionó a los constructores y construyó él un nuevo proyecto o lo reconstruyó durante sus 10 años de administración municipal, pero no, “se dedicó a escribir dizque un libro (…) para decir que no vale el Plan maestro…”.
VOZ
“El crédito para la construcción del Plan maestro de agua potable fue no reembolsable”,
José Bolívar Castillo, exalcalde de Loja.
PARA SABER
Alrededor de 40 millones de dólares costó la construcción del Plan maestro de agua potable para Loja.