Edadismo

Privarle de su derecho a elegir y ser elegido; quitarle su autonomía; subestimar sus capacidades físicas y mentales; limitar sus derechos a la hora de acceder a los bienes y servicios; gritarle cuando se equivoca; tratarlo de manera diferente, empleando términos ofensivos; disponer de sus bienes sin tomar en cuenta su opinión; maltratarlo física, sexualmente y emocionalmente;  negarle trabajo aduciendo que no están en capacidad de trabajar, a eso se llama edadismo, es decir, la discriminación a una persona por el mero hecho de tener edad avanzada.

Según la OMS, una de cada seis personas mayores de sesenta años sufre este tipo de tratos denigrantes, en entornos familiares y de toda índole.

Pero hay más. Con la presencia de la pandemia del Covid-19 la situación se agravó a tal punto que, así se lo quiera negar, se aplicó la “cultura del descarte” como filtro feroz y aterrador para deshacerse de estos seres humanos.

No nos extrañe, pues, tener hoy centenar de personas de edad con secuelas graves en su autoestima.

No, por favor, no podemos seguir permitiendo semejante paradoja. No sé cómo se va a solucionar este hecho ilógico. Pienso que, por ahora, que la única herramienta para cambiar estas actitudes satánicas, es la educación, desnaturalizando el mensaje estereotipado y prejuicioso que diariamente discrimina a las personas mayores.

Jaime A. Guzmán R.

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