Dar esperanza a los desesperados

En este mismo espacio de opinión, hace varios meses atrás, analizamos un problema de salud mental que están padeciendo las personas en la sociedad actual, el suicidio. En ese entonces dijimos que en Ecuador cada día se suicidan tres personas y en el mundo cada treinta segundos se suicida una. Concluimos diciendo que frente a esta dura realidad tenemos que ayudar a dar esperanza a los desesperanzados y desesperados, una buena forma de hacerlo es a través del análisis existencial y la logoterapia. La logoterapia ayuda al desesperado a encontrar el sentido a la vida en el horizonte de lo espiritual a través de valores de creación (damos forma al mundo); valores de vivencia (tenemos afecto a alguien); y valores de actitud (afrontamos el sufrimiento).  Por su parte, el análisis existencial conduce a ese horizonte a través de los valores humanos y tratando de despertar las posibilidades dadas en cada persona. El análisis existencial aborda la lucha del hombre en torno a un sentido y no sólo al sentido del sufrimiento, sino también de la vida en general, de la existencia (Díaz, 2018). Para Viktor Frankl toda intervención clínica debe estar precedida por un análisis existencial (Frankl, 2018), esto es, por una determinada idea de lo que es la persona: libre, responsable y con capacidad para comprometerse con un sentido existencial y con valores. Mientras que la logoterapia está reservada al especialista clínico, en cambio, el análisis existencial puede realizarlo un filósofo, pedagogo o, incluso, teólogo o cualquier persona sensata o decente. Convirtámonos en terapeutas para dar respuesta a las preguntas que nos plantea la vida, la pregunta básica de la vida es: ¿puedo intentar ser esperanza para los desesperanzados?, ¿su vida necesita algo de mí?, ¿qué les pasará a ellos si yo no hago lo que debo?

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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