Comunicación, ciudadanía y esperanza para los adultos mayores

La presencia y participación de las personas mayores de 60 años en la agenda de los medios de comunicación tomó relevancia a partir de los registros para la vacunación contra la Covid-19, sin embargo, se mantiene con tema marginal relacionado con los derechos emergentes de los ciudadanos.

La diversidad y la pluralidad son propósitos permanentes de las políticas y legislaciones de comunicación, se pretende edificar una ciudadanía comunicacional que involucre reconocimientos, sentidos culturales, igualdad y oportunidades.

El foco de los debates en torno a los problemas de la comunicación se ha movido desde la concentración de la propiedad al respeto de las identidades. Al contrastar las noticias de hace cinco décadas con las de hoy probablemente se vean más asuntos y protagonistas en las informaciones.

En línea de avanzar hacia una mayor democratización de la comunicación deben continuar los esfuerzos de la sociedad civil para hacer visibles más demandas, por ejemplo, de inmigrantes, etnias, género, refugiados y particularmente de los adultos mayores.

A las necesidades de salud, previsión y ambientes de interacción se suman las de confianza social. Los conflictos generados por las desacertadas conducciones política y económica del Estado provocan desazón y pérdidas de esperanzas. Las personas mayores buscan una meta-esperanza para sus hijos y nietos, bajo los contextos actuales no habría seguridad de conquistar reivindicaciones o de lograr mejores condiciones de vida para todos.

Muchos ancianos tienen “esperanza es que haya esperanza”, es decir una nueva categoría que devuelva el valor de la ética, la estética y belleza al sentido de las palabras, tarea que puede ser apoyada desde el compromiso educativo de los medios de comunicación social.

Abel Suing

arsuing@utpl.edu.ec

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