Buen trabajo, pero…

Desde el 15 de mayo, la Asamblea Nacional, cambió de rumbo político, pues, la RC5 que había dominado por varios años, perdió el mando ante el partido del gobierno, ADN que, con sus 67 fijos y algunos adherentes fácilmente llega a los 77 votos necesarios para aprobar las leyes que, dicho sea de paso, en estos dos meses, han sido varias, llamadas de emergencia y que apuntan a distintos ámbitos de la convivencia ecuatoriana. En estos andares se han cometido errores que han sido saneados oportunamente. Es evidente que la presencia de Niels Olsen en la presidencia genera un trabajo serio, lejos de vocinglerías y altisonancias propias de otros tiempos.

Sin embargo, en los últimos días, algunos hechos dignos de crítica y repudio, generados en el seno de la Asamblea, llaman la atención. Primero el caso de Dominique Serrano, con 19 años, el más joven en una curul, ha sido captado haciendo algunos dibujos, mientras se discutían importantes proyectos de ley. El CAL analiza su caso y será objeto de alguna sanción. Obvio, Serrano no debiera estar en la Asamblea sino realizando sus estudios universitarios, pero fue inscrito por ADN, porque la Constitución del 2008 lo permite (Art. 119.- Para ser asambleísta se debe tener nacionalidad ecuatoriana, haber cumplido 18 años y estar en goce de los derechos políticos) Por votación en plancha ganó y ahora está pagando las consecuencias de su inmadurez política.

Luego, lo de la asambleísta Jhajaira Urresta de la RC5, quien se desafilió de su movimiento porque la presidenta del partido, Luisa González, en uso y abuso de su innegable prepotencia se habría referido a ella como “tuerta de m…..”. Resentida y apenada, la víctima se convirtió en independiente y la RC5 ahora tiene 62 asambleístas, ha perdido 5.

Lo más grave y vergonzoso es el caso de Santiago Díaz de la RC5, acusado de violar a una menor de 12 años. Ha dejado de asistir a la Asamblea, mientras voces generalizadas, aun de su propia bancada, piden su expulsión de la Asamblea y que la justicia se encargue de aplicarle penalmente lo que por ley le corresponde.  Casos que enturbian un trabajo bastante bueno de la Asamblea.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *