Autoritarismo

Para poder mantener a raya a las personas autoritarias, en primer lugar, hay que saber reconocerlas, existen algunos ejemplos en el mundo que lo demuestran, Hitler lideró un golpe de estado fallido en 1923, Chávez encabezó un levantamiento militar fallido en 1992, Mussolini se hizo sentir con violencia paramilitar extrema con sus camisas negras también en 1923. En este sentido, el populismo y el autoritarismo van de la mano, no tiene color de bandera ni nacionalidad. Los autoritarios, generalmente son políticos antisistema, afirman ser el representante o voz del pueblo, libran una batalla constante contra una élite corrupta y conspiradora, niegan la legitimidad de los partidos tildándoles de antidemocráticos o antipatriotas, incitan a sus partidarios a la violencia legitimando simbólicamente su accionar mediante su discurso, prometen enterrar a la élite dominante y devolver el poder al pueblo, entre muchos otras ofrecimientos y promesas.

En base al trabajo del catedrático Juan Linz, los politólogos de la Universidad de Harvard Steven Levitsky y Daniel Ziblatt concibieron un conjunto de cuatro señales de advertencia conductuales que pueden ayudarnos a identificar a un potencial político autoritario. 1. Rechaza, ya sea de palabra o mediante acciones, las reglas del juego democráticas, 2. Niega la legitimidad de sus oponentes, 3. Tolera o alienta la violencia o 4. Indica su voluntad de restringir las libertades civiles de sus opositores, incluidos los medios de comunicación.

Resulta familiar y conocido como liderazgos populistas y autoritarios se muestran en este preciso momento como opción electoral para nuestro país y la región, es importante identificar en nuestros candidatos las señales analizadas, a fin de definir nuestro voto con conciencia y sentido común.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santaigojperezs

Abrir chat