ADN lojano

Soñando despierto, con inconsciente trabajando por las noches se viene a mi sueño la casita de mis padres mi amor, mi Loja amada. Leyendo el libro Lojanos Ilustres del Ayer, en sus dos tomos, refleja la inspiración y motivación de las personas que resultan realmente curiosos y nos invitan a seguir tomando conciencia colectiva del valor que es soñar.

Los hombres ilustres del ayer nos han dejado su legado arraigado en sus valores morales, cívicos e intelectuales que hoy en día se han visto enterrados en los más viles senderos del olvido o solamente en las citas de los grandes discursos o solamente en las memorias de dicha fecha especial. Llega un momento histórico en la polis, en cual el traspaso generacional es clave para la herencia moral.

La gran fuga de cerebros, el cierra de las puertas al emprendimiento local, el acervo injustificado de inmovilizar sectores y la ceguera social del patrón tradicional nos ha llevado a la desconfianza, a la pérdida de fe, y ver tan normal la lejanía en la convivencia de nuestras familias o de abandonar nuestro primer amor, de pasear en el parque con los amigos, de bailar en los barrios y de platicar en comunas.

Tomemos un momento para soñar en colectivo, de volver el ADN familiar a la lojanidad, de respirar el brisa del Zamora, de mirar de nuevo desde el “El Churo”, de visitar el balcón lojano del amigo, de tomar un buen café con el chazo lojano, y recuperar la huella trazada de los ilustres lojanos, pero es nuestro deber de los jóvenes ser los derroteros de la nueva Loja, el verdadero adelanto y progreso de la tierra que nos vio nacer.

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