El libro físico frente a la era digital

En estos tiempos en que la inteligencia artificial (IA) y la tecnología digital están transformando nuestra forma de vivir, leer, comunicarnos y acceder al conocimiento, se precisa detenernos a reflexionar sobre el destino del libro físico, un tesoro, tesoro que enriquece la vida de quien lo lee.

Partiendo de esta inquietud inicial, para abrir un análisis sobre esta temática, planteó la siguiente interrogante:

¿En este nuevo escenario, el libro impreso- ese templo silencioso de saber y/o sagrado refugio de papel, cargado de historia- está condenado a desaparecer?

Claro que hay paletos quienes desean – o al menos aceptan con indiferencia- que esto suceda. Pero nosotros, los que hemos sentido el temblor de un placer en las manos, el aroma de las páginas como un eco de infancia o de sabiduría heredada, no podemos permitirlo. Tenemos y debemos luchar- desde la palabra, la lectura y la memoria- para que el libro físico no se convierta en una reliquia, sino en un acto de resistencia cultural.  Porque defender el libro impreso no es solo preservar un objeto, sino sostener una forma de pensar, de sentir y de habitar el conocimiento. Porque sus páginas más que un soporte: es un hogar de palabras, un refugio de pensamiento, un testimonio de la historia humana, un objeto que guarda el alma del pensamiento, la materia viva del pensamiento. Porque es un amigo que, sin ningún egoísmo, nos comparte su historia y conocimiento.

Unámonos en esta causa, porque la desaparición del libro físico no solo empobrecería la palabra escrita, sino también la imaginación, el conocimiento crítico y la riqueza literaria que dan forma a nuestra cultura.

Mientras escribo aquí, entre la era de la IA y  los asombros avances de la tecnología, bajo el cielo del sur de Ecuador, pienso, no sin dejarme de preocupar, que el camino más idóneo para impedir la desaparición del libro físico debe ser estratégico, cultural y emocional , es decir, fomentando el amor al libro como objeto cultural, realizado ferias de libros, creando bibliotecas vivas, creando subvenciones directas a los escritores, reducción de impuestos, abaratar su impresión,  y aliarse a la IA y no competir.

Jaime Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

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