Desilusionados

Un poco más de nueve meses lleva el presidente Pedro Castillo en el poder ejecutivo al mando del Gobierno peruano. Se ha salvado dos veces de ser destituido y su popularidad todas las semanas tiene una baja importante, donde el Congreso de ese país es parte transcendental de su oposición conjuntamente con las grandes marchas en su contra; no ha podido cristalizar el imponer el socialismo y los aliados de la nefasta guerrilla grupo Sendero Luminoso que cada vez que les ha dado un cargo prácticamente de inmediato han tenido que renunciar por la gran presión social. Sensatez que ha demostrado el pueblo peruano para no fenecer en lo que observa de sus vecinos con estos modelos.

Gabriel Boric, que desde el 11 de marzo conduce los hilos ejecutivos del Gobierno chileno es el delfín latinoamericano en el que los Estados Socialistas tenían puestas todas sus esperanzas para levantar esta ideología, no les ha funcionado, con un mes nueve días su popularidad se encuentra en el 33,5 por ciento y descendiendo, el joven presidente tiene que batallar con la lógica política ya no con los fervorosos discursos que con la boca lo curan todo.

Guillermo Lasso, a días de cumplir 11 meses gobernando el Ecuador con su ideología de centro derecha tampoco ha tenido fácil encontrar un punto donde el pueblo, que se encuentra totalmente enraizado en el socialismo apalancado por una dolarización, tenga el sosiego necesario para de manera diáfana proseguir en la dura tarea que hasta el momento no ha cumplido que es descorreizar al país andino.

Desde hace tiempo las ideologías dejaron de existir, según los entendidos. Sin embargo, por las tierras de Bolívar y San Martín se las quieren asignar para jactarse, para pelear y aplicar todo lo que desprecian.

Si bien es cierto, existe independencia de poderes, tienen sus criterios, pero la mira principal siempre estará en el presidente de la función ejecutiva. ¿Ideologías o pactos? ¿Se recurre a todo con tal de culminar un mandato?

Ricardo Guamán Araujo

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