Virgen del Cisne y de la lojanidad

Francisco Riofrío, en su libro: La advocación de nuestra Señora del Cisne, destaca que desde tiempo inmemorial se celebran las romerías a Loja de la imagen de la Virgen del Cisne. De acuerdo con el acta de la sesión del Cabildo lojano, de 21 de septiembre de 1779, el religioso señala: «(…) ya entonces estaba establecida y en práctica corriente, una cierta ritualidad observada por las autoridades y vecinos, la misma que habíase seguido como norma y regla cuantas veces se ordenaban dichas romerías (…)”; agrega: “(…) al Cabildo incumbía el deber de trasladarse en Corporación al encuentro de la Imagen (…)”.

Simón Bolívar fue sensible al petitorio del Cabildo lojano y, mediante decreto de 28 de julio de 1829, dispuso: “Se concede privilegio de feria y exención de derechos a todos los efectos que se expendan en ella, desde el 10 de agosto hasta el 12 de septiembre de cada año, durante la festividad de Nuestra Señora del Cisne, que antes se celebraba en la parroquia de ese nombre, y que de acuerdo con la Autoridad Eclesiástica de aquella Diócesis, se trasladará anualmente a la ciudad de Loja (…)”.

La romería de la Virgen del Cisne y las fiestas septembrinas están enraizadas en las tradiciones religiosas y culturales más significativas de Loja. Fortalecer nuestra identidad y el sentimiento de lojanidad son compromisos ineludibles para un pueblo, que se enorgullece de su historia y se proyecta hacia el progreso permanente.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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