Vacuna Covid-19: ¿bien público o mercancía?

Al parecer la solución al problema de la pandemia es la vacuna, no el confinamiento, estados de excepción y demás medidas parches tomadas por los gobiernos; estas medidas lo único que logran es profundizar la crisis que terminará en una depresión económica, muy bien vaticinada por algunos economistas. La pandemia fue impredecible, como todo evento raro, pero bien pudimos estar preparados si es que las inversiones en salud pública hubiesen sido mayores que los presupuestos para armamentos, especulaciones financieras y enriquecimientos ilícitos públicos y privados (crematomanía). La muy ansiada vacuna hoy mismo es una mercancía muy valiosa para especular; diez países ricos acaparan el 75% de las vacunas. ¿Acaso no se darán cuenta estos seres mefistofélicos, que acaparan todo, que esta vez están cometiendo un delito de lesa humanidad? ¿Por qué los organismos internacionales no declaran ya la vacuna como bien público y expropian las patentes para que pueda vacunarse todo el mundo utilizando mecanismos equitativos en cada Estado? Una vez más a la burocracia termocéfala internacional no le interesa la vida y la salud de toda la humanidad, peor los principios del derecho internacional, pisoteados una y otra vez, particularmente el de igualdad y cooperación de los estados; por algo a este derecho le llaman derecho suave o soft law (horrible palabra). Frente a la necropolitica (política de muerte) internacional que estamos viviendo, nos queda anunciar la otra política de lo no monetario, la biopolítica de los valores de cooperación, ayuda mutua, eusocialidad, solidaridad, del interés general de las gentes por sobre los intereses particulares; a la vez denunciar el virus verdadero, la patología de la crematomanía. Es hora de fundar la primera revolución moral. 

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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