Una generación en riesgo

El año escolar del régimen sierra se ha iniciado en todo el país, y con él una serie de dificultades para los niños, jóvenes, padres de familia y por supuesto para quienes, respondiendo a su vocación de maestros, han tenido que improvisar y adaptarse a la educación pandémica, convirtiéndose, los profesores, en los héroes de la exigente propuesta virtual.

En las escuelas se ven patios desolados, aulas cerradas, columpios que se mueven con el viento. Un silencio fúnebre porque falta la algarabía, el sonido de las risas, la alegría de la inocencia, el tropel de los muchachos tras la pelota. ¿Dónde están los escueleros? Encerrados en sus casas tratando de conectarse a un sistema virtual muy complejo o lamentándose no disponer de las herramientas para la nueva modalidad, sobre todo en la ruralidad donde 7 de cada 10 niños no pueden estudiar. La pobreza, las dificultades de conectividad más la pandemia que no da tregua, pone en riesgo la educación de una generación de ecuatorianos. Riesgo que se acentúa porque hoy la prioridad es que se mueva la economía, se abran los negocios, circulen los carros, que funcionen cantinas, bares y discotecas… ¿Y la educación? detenida y acaso olvidada.

Amerita un análisis práctico y urgente de esta realidad que se vive en las ciudades y en el campo, donde piden la educación semipresencial. La solución no es tan fácil. Peor sería dejar que niños y jóvenes interrumpan la educación indefinidamente. Hay que salvar a una generación en riesgo, más si la pandemia nos dice que el país no está listo para una nueva modalidad basada en la tecnología.

En Loja, hay que salir de esta pandemia no solo vivos, sino mejores y preparados, para seguir ensanchando nuestra cultura y la superación integral.

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