Una constitución a la medida del presidente

Estamos convocados nuevamente a una consulta popular para que el pueblo ecuatoriano decida, entre otras cosas, instalar o no una Asamblea Constituyente. Generalmente los gobernantes de turno creen que una constitución hecha a su medida ayudará, por arte de birlibirloque, a realizar los cambios urgentes que requiere el país. Nada más falso, sin embargo, el presidente actual para lograr su objetivo persuadirá al pueblo ingenuo con su gigantesca maquinaria de marketing político (horribile dictum); por ejemplo, en las campañas electorales regalará derechos a los ciudadanos, los convertirá en omniderechohabientes, seguirá acostumbrado a Pancho Pueblo que exija más derechos a papá Estado y menos deberes; así el ciudadano manipulado le dará su aquiescencia en las urnas, aunque en la práctica esos derechos reconocidos en la constitución de marras sean papel mojado. Señor presidente, si el pueblo ingenuamente le da el sí en la consulta popular le recomiendo el siguiente proyecto de constitución a su medida, de cinco artículos, a saber: «Artículo 1: Todos los ecuatorianos tienen derechos y están obligados a comportarse con justicia y, en su caso, con equidad, en cualquier circunstancia en la que estén en juego intereses de terceros. Artículo 2: El que infringiera el artículo precedente será responsabilizado y, en su caso, reprimido de manera proporcional a la gravedad de la infracción, tomando en cuenta las condiciones personales del infractor. Artículo 3: El poder se organiza en tres funciones ejecutivo, legislativo, judicial; y como órgano de máxima interpretación la Corte Constitucional, todos sus integrantes serán elegidos popularmente. Artículo 4: Deróguese todas las leyes precedentes existentes. Artículo 5: Publíquese.» Como puede observar, señor presidente, a este proyecto de constitución no le falta nada y sin gastar muchos recursos económicos después de su aprobación le permitirá gobernar como un gran inquisidor; el resto de dinero que gasta en consultas que no solucionan el desorden establecido, que aparenta orden, dedíquelo más bien a salud, educación, investigación, infraestructura vial y demás. No es difícil.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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