Un robo legalmente aprobado por el pueblo

En la Constitución de Montecristi se introdujo la disposición que obliga a las organizaciones políticas a elegir democráticamente a sus futuros candidatos, el Art 108, dice: […] «Su organización, estructura y funcionamiento serán democráticos y garantizarán la alternabilidad, rendición de cuentas y conformación paritaria entre mujeres y hombres en sus directivas. Seleccionarán a sus directivas y candidaturas mediante procesos electorales internos o elecciones primarias.” […] (lo subrayado es nuestro) Lamentablemente esto no ha ocurrido en la mayoría de organizaciones políticas, pues sigue funcionando la dedocracia a cargo de caudillos y caciques de baja ralea. No obstante, de lo indicado y para curarse en salud, algunos partidos políticos harán el show de elecciones primarias que avaladas por el delegado del CNE inscribirán a sus agnados y cognados como ha sido siempre.

La historia nos recuerda que las candidaturas se entregan al mejor postor, y que la trinca de los mismos de siempre es la norma de conducta de la dirigencia nacional y provincial. No escapa a la memoria colectiva que, del mal reparto de las candidaturas o los réditos de estas, se originaron los resentimientos y las fracciones de la dirigencia, en unos casos, para formar varias tiendas partidistas, y en otros, para engrosar las filas de cualquier partido o movimiento, con el único fin de ser candidatos y mantener el estatus quo imperante.

Bajo estas consideraciones y contando con más de 270 partidos y movimientos políticos en el Ecuador, las elecciones primarias serían una utopía, pues la militancia de cada tienda partidista se reduce a los mismos dirigentes y a unos fieles simpatizantes que son convocados cada vez que hay elecciones para candidatizar a los mismos de siempre y esperar algún rédito burocrático.

Si queremos que la Constitución se implemente con absoluta pertenencia democrática, debemos demostrar en la práctica, una identidad ideológica y una conciencia electoral por parte de los ciudadanos, esto es, que los partidos y movimientos políticos definan su filosofía y su ideario a fin de que se consoliden en verdaderas fuerzas de pensamiento nacional; si logramos dar este paso trascendental hacia el fortalecimiento de nuestra democracia, la elección de directivos y candidatos en cada uno de los partidos y movimientos políticos fluirá con naturalidad a través de las elecciones primarias, promoviendo la alternabilidad y capacitación permanente de su militancia; con esto la delegación del poder se materializará con absoluta responsabilidad a las mujeres y hombres que cumplan con el perfil y las competencias que el cargo les imponga; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador

leninb14paladines@gmail.com

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