En las redes sociales, donde cada día nace una nueva forma de expresión, ha surgido una corriente que, para quienes crecimos en una época distinta, resulta desconcertante: los “Therians”, quienes no solo sienten una conexión con los animales, sino que afirman que su identidad espiritual o psicológica es en esencia, no humana; mi primera reacción fue el escepticismo ¿Esto es un simple juego?, antes de pronunciarme decidí investigar y, escuchar la opinión de los jóvenes.
Ver en la calle a alguien con orejas de lobo, cola de gato o maquillaje felino, puede parecer una excentricidad, pero para esta comunidad es sentir el llamado de una especie: lobos, águilas e incluso criaturas mitológicas como dragones, adoptando comportamientos, rituales y una visión del mundo ligada a ese animal; algunos críticos lo consideran síntoma de problemas psicológicos no resueltos; para los “Therians”, es su verdad. Hace poco, llegó a mis manos un ensayo de una destacada estudiante universitaria que me dio perspectiva equilibrada sobre el tema; “Esta tendencia no es nueva, sino que simplemente ha ganado visibilidad gracias a la cultura de la inclusión actual y no debemos juzgar, sino entender por qué cada persona construye su identidad de esa forma, para ser claros en los límites de inclusión social; no es viable adaptar espacios públicos como universidades para identidades no humanas, ya que eso restaría recursos y atención a quienes necesitan inclusión urgente, como las personas con discapacidad, más allá de si compartimos o no esta visión, este fenómeno nos obliga a preguntarnos; ¿Dónde termina la libertad personal y dónde empieza la responsabilidad social?”.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com