La historia que escribe Loja en cuanto a su administración pública, deviene en constante regresividad. Recuérdese que se revocó el mandato a un Alcalde por causales legales, lo que limitó el cumplimiento de su Plan de Trabajo, reemplazándole una concejala que no tuvo ningún Plan para desarrollar y ejecutar.
Posteriormente el Alcalde electo falleció, y sucedió lo mismo, es decir, la concejala que asumió la Alcaldía no tuvo ninguna planificación previa para la administración del cantón, siendo el único afectado el cantón Loja.
Actualmente el Alcalde ha sido destituido y asumirá como Alcaldesa nuevamente una persona que tampoco presentó ningún Plan de Trabajo para desarrollar y administrar un Gobierno Autónomo Descentralizado. Es decir, en cuanto a una correcta administración seccional, hemos retrocedido y estamos limitados a crecer como cantón.
En la administración pública, debe planificarse toda la actividad para poder ejecutar el presupuesto con el que se cuenta, si un administrador no cuenta con planificación, no puede realizar ninguna acción puesto que hacerlo, le generaría responsabilidad civil, penal y administrativa. No solo se requiere de voluntad para administrar un Gobierno Seccional.
Ante esta realidad, lo único cierto es que debemos aprender a elegir a las personas de acuerdo con sus planes de trabajo y al perfil profesional u ocupacional del candidato y evitar que sigamos en esta inestabilidad gubernamental seccional.
Manuel Salinas Ordóñez
manuel.salinas@unl.edu.ec