Aparecer como héroe, resucitador o confrontador han sido algunas demagogias a las cuales han acudido la mayoría de candidatos populistas en nuestro país, y sí que han tenido éxito, pues se han aprovechado de un pueblo sumido en la pobreza, atraso, abandono y falta de educación, para engañarlo, dándole promesas inalcanzables, manejándolo ideológicamente con campañas políticas donde le devuelven lo robado, le dan empleo y le aseguran la calidad de vida para él y los suyos, donde le prometen: bonos, casas, salud, alimentación, etc. Promesas que a la vuelta de la esquina son quimeras, imposibles de cumplir. Ecuador es un país donde su economía está muy mal. Por más cambios “sacando el dinero de una caja para ponerlo en otra”, la situación no cambia. Pero el mercado de ofrecimientos de campaña no está consciente de aquello, o si lo está, lo disfraza, porque según parece, aquí tiene más simpatía el que más ofrece, no el que más consciente es.
Conciudadanos, no hagamos de nuestro voto más leña para avivar a los populistas que lo único que ven en el horizonte es su bienestar personal. Salgamos de tantos engaños y de mentiras puestas en escena. Que no nos sigan viendo como instrumentos para su juego, pongamos un pare a este despilfarro de ofrecimientos y de propuestas inconscientes, a las cuales ni siquiera pueden defenderlas en los debates, pues se nota que son improvisaciones, de gente improvisada.
Hernán Yaguana Romero
hayaguana@utpl.edu.ec