El año que viene tiene algunas particularidades que debemos señalar, pues su génesis está en las acciones que hemos protagonizado en el año que está por concluir. Este será un año de enormes contradicciones, pues mientras experimentamos una crisis sanitaria y financiera de impredecibles consecuencias, el despilfarro monetario producto de la corrupción será una constante en el primer semestre del año.
El próximo 05 de febrero los ecuatorianos iremos a elecciones generales para nominar a las mujeres y hombres que administrarán el Ecuador del mañana en cada una de sus jurisdicciones; este acto que es eminentemente democrático, ya inició viciado de corrupción y con malos augurios en su consolidación, pues las elecciones primarias son el germen de la corrupción
En lo económico, negros nubarrones circundan el firmamento ecuatoriano, altas tasas de desempleo, baja producción, pérdida de mercados internacionales, una balanza de pagos negativa, drástica disminución de la inversión pública y una disminución creciente de las remesas son indicadores previsibles que no los podremos detener.
Bajo estas circunstancias, entre la política y la debacle financiera mundial, la prospectiva social del próximo año no es la mejor, sin duda que la obra pública sufrirá un duro revés y la implementación de los beneficios sociales serán una vez más una oferta incumplida, sin dejar de mencionar la crisis de la seguridad social que verá su punto más crítico el primer semestre de 2023.; para que esto suceda les deseamos; …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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