Protestas sangrientas en Colombia

Pretender endilgar a las protestas en Colombia a un tema ideológico liderado por el Socialismo del Siglo XXI o la guerrilla, es un insulto y falta de respeto a la inteligencia del pueblo de ese país, que se ha levantado contra las políticas neoliberales del presidente Iván Duque.

El creciente descontento del pueblo colombiano empezó el año anterior, pero las protestas recrudecieron a partir del 28 de abril de este año en oposición a la reforma tributaria que propuso el gobierno, la cual afectaba a la clase media con la imposición de impuestos a los servicios públicos, la gasolina, los salarios y las pensiones.

Las protestas de miles de colombianos en las calles por cerca de dos semanas se han tornado sangrientas, a causa de la represión y violencia, especialmente por parte de los miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y del Ejército, que han dejado hasta la fecha alrededor de 40 manifestantes fallecidos, su gran mayoría por disparos.

Las marchas masivas en varias ciudades del país continúan pese al saldo mortal que enluta a muchas familias de clase media. El país empezó a sentir el desabastecimiento de alimentos por el bloqueo en las principales vías y hay problemas para el paso de vacunas, pese a que Colombia atraviesa el tercer pico de contagios y muertes por COVID-19.

Organizaciones de derechos humanos piden investigar los actos violentos contra los manifestantes; además solicitan al Ejecutivo poner fin a la represión brutal y que se investigue al Esmad por las denuncias de atropellos a mujeres que participan en las protestas populares.

“Nos están matando de hambre”, “No más impuestos”, “Salud y educación” es el clamor del pueblo colombiano expresado en las calles a través de carteles que son portados por hombres y mujeres indignados que demandan justicia.

César Sandoya Valdiviezo

cesarsandoya@hotmail.es