Populismos

Indiscutiblemente la relación entre el populismo y la política en Latinoamérica ha sido una constante en la historia de la región, un eminente peligro y retroceso para el sistema democrático. El populismo no distingue bandera ni nacionalidad, peor aún ideología siendo las prácticas populistas en algunos casos caldo de cultivo para el surgimiento y conformación de regímenes de inclinación autoritaria que se manifiestan con el debilitamiento de las instituciones y del principio de la separación de poderes en beneficio del voluntarismo del presidente. Son algunos los casos contemporáneos con actores políticos en el continente que van desde Chávez, Lula, Morales, Kirchner o Correa, entre otros.

Según Rodrigo Borja se llama populismo a “una posición y a un estilo político caracterizado por la exaltación, la demagogia, el tropicalismo y la actitud “redentorista” que ofrece soluciones mágicas para los problemas nacionales”. El populismo según Borja se caracteriza por el arrebañamiento de las multitudes en torno a ese “hechicero del siglo XXI”, que es el caudillo populista, listo siempre para ofrecer el paraíso terrenal a la vuelta de la esquina.

El populismo continúa ganando terreno no solamente en la región sino en el mundo entero con ejemplos como Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, López Obrador en México o Nayib Bukele en El Salvador. Los diversos populismos como antigua fuente de subdesarrollo no se tratan de un saludable ajuste de cuentas de las élites políticas globales por parte del pueblo, sino más bien en un retroceso democrático sin precedente.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *