Cuando el petróleo construyó futuro

Los hechos registrados en las últimas décadas nos obligan a generar una comparación incómoda. ¿Qué tan eficientes han sido los gobiernos democráticos y progresistas en Ecuador, luego de la tan criticada dictadura de Guillermo Rodríguez Lara (1972 – 1976)?

Si analizamos en contexto, con una fracción de los ingresos que el Estado recibió en la década entre (2007 – 2017), el Ecuador logró niveles de crecimiento y modernización que el gobierno del progresismo del siglo XXI no pudo igualar. La diferencia no se fundamentó en la cantidad de dólares recibidos, sino en la calidad y el destino de la inversión.

La data no miente, bajo la administración de Rodríguez Lara, el país alcanzó un crecimiento económico promedio del 10.1% del PIB. Fue un periodo donde el Estado priorizó cimientos estructurales, la construcción de la Refinería de Esmeraldas, la expansión de la red vial nacional, el fortalecimiento del sistema eléctrico y la modernización de servicios básicos, “Se construyó país”.

En contraste, la mayor bonanza petrolera de nuestra historia republicana (2007 – 2017), muestra resultados con saldos decepcionantes. A pesar de los ingresos petroleros sin precedentes, el crecimiento del PIB per cápita fue apenas de 1.6% de promedio anual. Mientras en la gestión de los años 70 los ingresos se direccionaron a la formación bruta de capital fijo —infraestructura necesaria para la productividad—, los progresistas optaron por un despilfarro burocrático y una expansión del gasto corriente sin visión de futuro.

La paradoja es clara, en los 70, Ecuador creció a un promedio del 10.1% direccionado a modernizarse; bajo el progresismo, se hipotecó el futuro mediante un endeudamiento agresivo para alimentar un aparato estatal ineficiente. La bonanza no fue un motor de desarrollo, sino un escenario de desperdicio. La historia no miente cuando se le permite hablar a través de las cifras. Los años 70 sentaron las bases de un Ecuador industrializado, mientras que las décadas subsiguientes generaron vulnerabilidad y estancamiento. Es hora de dejar atrás los mitos políticos y reconocer que, en gestión de recursos, el Ecuador de hace 60 años tuvo una visión de desarrollo, que ningún gobierno posterior puede igualar y en democracia.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapáblo1@hotmail.com  

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