La naturaleza es impredecible. Hace pocas semanas los agricultores estaban preocupados por la falta de lluvias en varios cantones lojanos, especialmente en el Suroccidente de la provincia.
De pronto, con la temporada de Carnaval llegó también un fuerte invierno que ya viene dejando fuertes secuelas en la parte urbana y rural, inclusive se habla de un invierno destructor tras el balance del torrencial aguacero que cayó la tarde y noche del viernes 24 de febrero en el cantón Pindal, que dejó árboles caídos, casas inundadas, alcantarillas tapadas con basura, lodo y piedra, así como mercadería de negocios destruida.
Luego de la lluvia que se prolongó por alrededor de 8 horas (15:00-23:00), el presidente del COE Cantonal y alcalde de Pindal, Germán Sánchez González, convocó a las autoridades locales a una reunión urgente pare evaluar los daños y declarar al cantón en estado de emergencia; además acordaron solicitar al Prefecto de Loja que realice una visita el lugar para coordinar una ayuda técnica.
El Alcalde se mantiene que gran parte de responsabilidad la tiene la compañía que asfaltó la vía Celica-Pindal, que no dejó las suficientes alcantarillas en la parte alta para que evacúe el agua. Parte de la ciudadanía, en cambio, se mantiene que el escaso mantenimiento a las alcantarillas produce que éstas se tapen con basura y tierra que se acumulan con el tiempo.
Ahora que las lluvias han dado una tregua, es urgente que las autoridades hagan una valoración geológica de toda la zona afectada para conocer los peligros reales que existen. Inclusive, se debería revisar los permisos para lotizaciones con el fin de verificar si técnicamente están justificadas y no atentan contra la topografía del sector.
La mitigación y prevención deben ser parte de una política que logre reducir la amenaza y disminuir la vulnerabilidad de la infraestructura, los recursos ambientales, las calles, viviendas y bienes materiales. Hay que tomar las medidas necesarias para evitar más daños y más pérdidas.
César Sandoya Valdiviezo
@SandoyaC