Pandemia, Navidad, jóvenes

Cómo jóvenes nunca imaginamos que nuestro planeta tendría un cambio en su convivir diario, ha pasado un año desde que, en la ciudad de Wuhan, China, se detectara el primer caso de coronavirus; fue entonces que la dinámica social se alteró por completo hasta llegar al punto de una paralización prácticamente total, poniendo en zozobra a los 7.625 millones de personas en todo el mundo.

Aunque la emergencia sanitaria no termina, parecería que está por llegar a su fin, por eso no tenemos que bajar la guardia, y con más razón cuando estamos viendo una luz al final del túnel, con la vacuna contra el Covid 19. 

Próximos a Navidad y fin de año; como jóvenes debemos hacer conciencia que estás fechas deben servir para reflexionar quienes somos, a dónde vamos, que hemos hecho por nuestros semejantes. De algo estoy convencida, la pandemia nos puso en el lugar correcto, el desenfreno lo remplazamos por la meditación, los amigos pasaron a un segundo plano después de la familia, los valores retomaron su verdadera importancia, la ética, vida misma se revalorizó, por estas y más razones el nuevo reto está por empezar. 

En tiempo de pandemia, próximo a celebrar la Navidad, los jóvenes debemos actuar con madurez, conciencia y raciocinio, que la vida vale mucho y que está por encima de todo, que la diversión y el esparcimiento si bien es parte del convivir diario, debemos hacerlo con mesura, el mundo tiene que ser otro.  Hoy la Navidad, como fue el propósito de Jesucristo, debe ser la más solidaria de todos los tiempos, en donde nosotros como jóvenes seamos los principales protagonistas y demos el claro ejemplo; que hoy más que nunca la sociedad nos necesita para proponer conciencia, justicia, equidad y entereza porque somos el presente y el futuro.    

Samantha Ontaneda Samaniego

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