Nos hicieron creer…

Que cuando se habla de lujos normalmente, apliquemos el concepto de un estilo de vida o consumo, haciendo referencia a algo que la mayoría de las personas no podemos acceder, porque nos hicieron creer que lujo era lo raro, lo caro, lo exclusivo, todo aquello que nos parecía inalcanzable, ya sea porque es algo que se da pocas veces en la vida, volviéndose especial o porque son oportunidades escasas de las que solo unos pocos, pueden aprovechar.

Sin embargo como todo el concepto de lujo  también tiene un proceso de evolución y podemos afirmar que ha trascendido de lo material a las vivencia y emociones; de esta forma tener un lujo actualmente es disfrutar de lo intangible, de lo que nos provee de una mezcla de satisfacción y exclusividad y que a lo mejor para muchos de nosotros pasa inadvertido, porque aún encontramos  placer en el lujo de la abundancia de cosas no necesarias y no en el lujo de despertar sanos, poder levantarnos sin ayuda para hablar, ver, escuchar, caminar, aprender, planificar o sentarnos a la mesa rodeado de nuestros seres queridos bien y sin más necesidad que la de disfrutar sus sonrisas tiernas, de los abrazos sentidos, de las miradas picaras o de los besos dulces  que simplemente nos expresan su  amor  a prueba de todo. Pequeñas cosas quizá que, si son lujos que, si no los tenemos, no podremos obtenerlos ni con todo el dinero del mundo.

“El lujo es una necesidad, que empieza cuando acaba la necesidad”.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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