Seguramente cuando usted observa a su hijo adolescente estará acompañado de su mejor “amigo” el celular. Todo le puede faltar, menos el dispositivo tecnológico. Si se le termina la batería busca un cargador donde sea y cuando le pide el celular para regular su uso, pega un grito desesperado. Nos hemos puesto a pensar si nuestros hijos presentan comportamientos adictivos que afectan la salud física, psicológica y social, como es la “nomofobia” ¿Qué es la nomofobia? Las personas de todo el mundo se encuentran conectadas a una red que cada día las atrapa más, se materializa en las actividades de la vida diaria.
Para hacerse una idea clara de la situación se estima que el 95% de los adolescentes en Ecuador poseen acceso a los teléfonos inteligentes y el 70% de las familias tienen internet. Sin embargo, esta dependencia también trae consigo importantes inconvenientes que afectan la salud mental. La nomofobia es el miedo irracional a no poseer nuestro teléfono móvil. Es la angustia que se presenta al olvidarnos el smartphone o quedarnos sin batería y sentirnos desconectados del mundo. Si bien habitualmente se relaciona la nomofobia a los teléfonos celulares, el concepto engloba a todo tipo de dispositivos electrónicos que nos permiten conectarnos a internet, como una tableta o computador. Este comportamiento se encuentra enmarcado en una angustia por no poder acceder al teléfono inteligente, un miedo por no sentirse al pendiente de las comunicaciones con los demás, por quedarse sin batería, sin datos, sin señal, etcétera, pero básicamente por no estar conectado. Esta situación puede desencadenar sensaciones de incomodidad, hasta llegar a episodios de ansiedad grave. De acuerdo con Terán Prieto (2019) es una necesidad de estar constantemente conectado y examinando las alertas o sonidos que produce el dispositivo.
En este sentido, es una nueva adicción que sus mayores víctimas son los jóvenes. En fin, si su hijo tiene esta inclinación o apego al dispositivo que puede llegar a los límites patológicos, es tiempo de actuar. Cambio y fuera.
Richard E. Ruiz O.
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