La decisión democrática del próximo 20 de agosto es determinante, aun cuando sea para un gobierno que podría denominarse de transición, debido a las acciones urgentes que, en poco tiempo, deben adoptarse. De cara a nuestra realidad, es evidente que nuestro país ya no soportaría otra borrachera neoliberal, con resaca incluida, como la que nos tiene donde nos tiene. Incluso los más apasionados deberían aceptar que a estas alturas ya no se puede seguir culpando a gobiernos anteriores de lo que este gobierno no ha podido ni ha querido hacer, pues al presidente Lasso le ha faltado los ingredientes esenciales: capacidad y voluntad política.
Cada vez que pienso en lo que hoy vivimos como República, pondero la importancia, entre otras cosas, de un voto razonado, informado, con conocimiento de causa. Ese voto que o bien nos hunde, como ha sucedido ahora, o bien nos conduce al progreso. Un voto que es mucho más que la obligación de elegir. Un voto que no puede estar determinado, ni siquiera inducido por las bajas pasiones o el odio que acostumbran a sembrar los políticos y sus partidos en épocas electorales. Si algo hemos aprendido –que sería lo más lógico–, ya no deberíamos permitirnos otra borrachera neoliberal, pues nos ha costado bastante y si la prolongamos, nos costará aún más. Acudamos a las urnas dejando atrás ese pensamiento tan elemental de que da igual la política y los políticos y los gobernantes. Ya hemos palpado cuán corrosivo puede ser un pésimo presidente y un gobierno inepto. Por ello, acudamos a las urnas motivados por la responsabilidad histórica que tenemos este momento, y no por odios o rencillas de baja monta. Como nos exhortara Roldós: “Probemos el amor a la patria cumpliendo cada quien con nuestro deber. ¡Nuestra gran pasión es y debe ser el Ecuador! ¡Nuestra gran pasión, oídme, es y debe ser el Ecuador! ¡Este Ecuador que no lo queremos enredado en lo intrascendente sino en lo valeroso, luchador, infatigable, forjando un destino de grandeza! (…) ¡El Ecuador democrático, capaz de dar lecciones históricas, de humanismo, trabajo y libertad!”.
José Luis Íñiguez G.
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