Los súper patrones

El diario ritual de los noticieros nos devuelve el calor de las caras conocidas. Aparte de los correctos y atildados presentadores, en estos días, hacen presencia los dirigentes de las cámaras de la producción que, en materia laboral, podrían identificarse como los patrones de los patrones, es decir los súper patrones. Estos seres heroicos patrullan la vida económica nacional desde sus lujosos refugios y cada cierto tiempo lanzan al cielo señales de alarma que en medio de las nubes figuran los signos de la producción y el empleo. Cuando estos signos aparecen en las oscuras noches citadinas podemos estar seguros que los gobernantes están recibiendo serias amonestaciones por haber desviado su conducta de la ortodoxia económica o por violar el primer deber de todo funcionario público: proteger a los empresarios contra cualquier contingencia. El desencajado servidor del Estado, de forma balbuceante, debe limitarse a obedecer las claras directrices de estas cámaras que, bien mirado, son verdaderas ligas de la justicia neoliberal.

Ahora estos paladines del capital han emprendido una cruzada por las reformas laborales. Los derechos conquistados por los trabajadores en luchas seculares resultan altamente ofensivos a sus vigilantes narices. Sospechan que la jornada laboral de 40 horas es la causa fundamental de las crisis económicas. Identifican el despido intempestivo con el villano que merma las justas ganancias societarias.  Sin remedio los cambios vendrán, los súper patrones así lo han decidido y ocultos tras sus brillantes capas han dado perentorias órdenes a la Asamblea Nacional.

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