Xavier Velepucha viajó hasta ese país para estudiar pero no tuvo otra opción que salir ante el conflicto con Rusia.

El drama de ecuatorianos producido por la situación que vive Ucrania ante la invasión realizada por Rusia, también tiene como implicados a ciudadanos lojanos como Xavier Velepucha Cuesta, de 38 años de edad, quien ya llegó a Eslovaquia para ponerse a buen recaudo.
El lojano, que estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de Loja (UNL), llegó a Ucrania hace dos años y medio aproximadamente con la intención de estudiar Bellas Artes. Actualmente, él es uno de los ecuatorianos que logró salir de ese país europeo ante la arremetida de Rusia en un conflicto que inició hace una semana aproximadamente y que ya ha causado muertes y desplazamientos de personas que buscan evitar a toda costa convertirse en víctimas fatales.
Testimonio
A través de una entrevista realizada a través de la plataforma Streamyard y transmitida por Facebook Live, Xavier Velepucha Cuesta contó a HORA32 que llegó a Vinné, población de Eslovaquia que está cerca de la frontera con Ucrania, luego de un viaje de cinco días junto a dos compatriotas. Una parte importante en este periplo del lojano son las autoridades ecuatorianas que le brindaron apoyo.
Este martes 1 de marzo de 2022, Velepucha Cuesta se encontraba en un hotel de Vinné, ya más tranquilo. “Estamos más descansados, pasamos prácticamente todo el conflicto, toda la situación, duros momentos, de incertidumbre…” Relata que hubo momentos en los que estuvo cerca de quedarse sin ningún tipo de apoyo o esperanza. “Fue una situación bien tensa”, comenta.
El viaje a Eslovaquia
El lojano señala que desde antes de que iniciara el conflicto, ya se presumía que éste se iba a dar. Eso hizo que el miércoles de la semana anterior, todos los extranjeros que estaban en Ucrania se empezaran a poner tensos.
En su caso, él estaba viviendo en Odesa, junto a otros 19 ecuatorianos. Todos ellos se comunicaron a través de un grupo de Telegram para decidir qué hacer. “De todos los 20 ecuatorianos que logramos organizarnos, nueve decidimos salir inmediatamente”, recuerda, y enfatiza que el grupo de compatriotas alquiló un bus que les cobró alrededor de 2.500 dólares. A más de los ecuatorianos, en ese transporte viajaron un ciudadano uruguayo y dos ucranianas. La idea inicial, indica, era trasladarse a Polonia porque era el lugar, que de acuerdo a información de las autoridades, al que debían llegar los extranjeros. El primer destino fue Leópolis, que es la ciudad más cercana a Polonia. Ese viaje duró alrededor de 20 horas y ahí observó que muchas personas, entre ellas ucranianas, abandonaban su país.
Apuntado con fusiles
Quizá la experiencia más impactante que vivó Xavier durante su traslado hasta Eslovaquia fue lo que le pasó en un sector ubicado antes de salir de Odesa. El vehículo en el que viajaba se estacionó y él decidió grabar en video el ambiente que se vivía en ese momento. Ahí hubo un vehículo militar que se movilizaba a gran velocidad y que incluso estuvo cerca de atropellar a algunas personas. Los uniformados, al ver que él grababa, detuvieron el paso del automotor, salieron y se dirigieron hasta donde estaba. Ahí lo apuntaron con fusiles en su estómago y cabeza y le exigieron que borre lo que estaba grabando. “Me decían: te vamos a matar, te vamos a matar, borra el video”, recuerda, y no tuvo más opción que eliminar lo que había grabado.
Luego la situación se tranquilizó y continuó el viaje hasta Leópolis. Mientras viajaba escuchó algunas explosiones y disparos. “En el camino había camiones quemados, unidades militares destruidas”, manifiesta. Finalmente llegó a Leópolis pero encontró ahí una gran cantidad de personas, de varias nacionalidades, intentando subir a un tren para continuar el trayecto.
Él y sus compañeros llegaron a Leópolis pero les tocó esperar unas ocho o nueve horas hasta que venga un tren. Pero la espera no fue de lo más tranquila posible, ya que por la desesperación de las personas, se dieron empujones, peleas… Para controlar la situación llegaron policías ucranianos y, según cuenta el lojano, apuntaron con sus armas a varios ciudadanos africanos.
Esa situación hizo que él y sus compañeros desistan de viajar en tren y analizaron otra opción que no sea Polonia. Finalmente se decidieron por Eslovaquia, porque para llegar hasta ahí existía menos complicaciones. “Obviamente había mucha gente también pero no estaba tan aglomerada como el paso hacia Polonia”, dice.
Pero ir a la frontera no fue sencillo, porque asegura que no hubo transportes. A la final consiguieron un taxi a través de Internet, que les cobró por el servicio unas 10.000 grivnas, que es el equivalente a unos 500 dólares. El grupo de los nueve ecuatorianos que inició el viaje desde Odesa, al llegar a la frontera, se dividió, y Xavier, junto a dos de ellos, avanzaron hasta Eslovaquia, pero con la advertencia de que el paso estaba hasta ahí muy saturado de vehículos. Eso no desanimó al grupo de tres personas, que continuó con el viaje, aunque el taxista que los llevaba les informó que no podía seguir porque tenía que ir a combatir contra Rusia. Los tres ecuatorianos, entonces, se quedaron a medio camino en la noche, en medio de la nieve y el frío. Caminaron alrededor de hora y media hasta que llegaron a un punto de control del ejército ucraniano “quienes se portaron muy bien con nosotros”. “Nos dijeron que estemos tranquilos”, puntualiza. Con ayuda de los militares, avanzaron hasta un punto desde donde tuvieron que caminar media hora en medio de las montañas y arribaron a una estación de tren que los llevó hasta Úzhhorod, localidad ucraniana fronteriza con Eslovaquia. “Una vez que ya logramos llegar a Úzhhorod ya nos quedamos más tranquilos, ya estaba la situación un poco más calmada, una ciudad en la que prácticamente no había ataques ni bombardeos”, manifiesta. Ahí compraron un boleto para viajar en tren nuevamente hasta llegar a la frontera. Luego abordaron un bus y pasaron el límite fronterizo hasta pisar territorio eslovaco. “Gracias a Dios lo logramos. Pasamos la frontera”, refiere.
Ya en Eslovaquia se pusieron en contacto con Diego Montenegro, funcionario de la Cancillería ecuatoriana, quien les ayudó a encontrar un lugar donde hospedarse. En ese sitio, pudieron asearse, comer y también conversar con sus familias en Ecuador.
Regreso a Ecuador
Desde Odesa, ciudad donde habitaba Xavier, no todos los ecuatorianos residentes salieron hasta otro país para escapar del conflicto. Algunas se quedaron por temas personales, aunque luego empezaron a ser evacuados de esa población que es considerada importante por ser un puerto comercial gracias a su ubicación junto al mar Negro.
Al contrario de muchos ecuatorianos que pretenden quedarse en algún otro país de Europa, Velepucha Cuesta tiene claro que lo que desea es regresar a Ecuador y reencontrarse con sus familiares. “Lo que anhela mi corazón es la familia”, afirma y espera que las autoridades ecuatorianas lo ayuden para ser beneficiario de un vuelo humanitario y viajar lo más pronto.

‘Un país muy hermoso’
Xavier califica a Ucrania como “un país muy hermoso”, rico en cultura, costumbres, y con habitantes muy amables que no tienen rodeos a la hora de decir las cosas tal como son. “Te dicen las cosas de frente”, expresa.
Él llegó hasta ese país atraído por la música y el arte, lo que se concretó gracias a un amigo que estudió ahí. Su arribo hasta esa nación europea coincidió con la pandemia del Covid-19, lo que lo obligó a confinarse y recibir educación virtual. Confiesa que no aprendió a hablar bien el idioma ucraniano y que en la universidad, las clases que recibía eran en ruso. “Fue algo muy chocante, porque me enseñaban ucraniano, pero sin embargo en la universidad tenía que recibir clases en ruso”, asegura.
Lo que anhela Xavier es que la situación vuelva a la normalidad y pide unidad para todo el planeta. “Necesitamos un momento de reflexión en todas las comunidades del mundo”, opina.
DÍGITO
Hace dos años y medio llegó Xavier Velepucha a Ucrania por motivos de estudios.
CLAVE
El ciudadano lojano estudió Comunicación Social en la UNL.
VOZ
“Gracias a Dios lo logramos. Pasamos la frontera”