Loja y el ocaso de la política

Ha sobrevenido una época de decadencia política y social que, más que medirse en términos económicos, se aprecia en la carencia de una perspectiva del honor y lo espiritual; en la pérdida de los valores supramateriales y del concepto real de civilización.

Iluso quien crea encontrar la solución en las urnas. Actualmente nos encontramos en un mundo en escombros, y no es lo material o lo económico el verdadero problema, sino el haber concebido la política como un negocio. Para muchos, esta se ha vuelto la simple administración de una aldea por un consorte de sujetos vacíos, negociantes de nuestro futuro que, a través de la astucia, buscan saciar su bajo instinto guiado por el materialismo propio del vulgo.

Resulta hoy menester una férrea oposición a la politiquería y a lo vulgar mediante la organización de los individuos, tendiente a recuperar un ideal heroico que acabe con las añejas estructuras de poder dirigidas por élites económicas depravadas — de bajo nivel cultural, cabe mencionar— que representan la medida de lo que no debemos ser.

Debemos resistir a las fuerzas partidistas de aquellos individuos de espíritu corrupto que aspiran a integrar un eslabón más de la cadena de ignorancia y simple opulencia que nos sumerge en el tercer mundo: una politiquería sin contenido dirigida por una jerarquía ilegítima, basada en la pretensión exclusiva de sus «valores» materiales. Es necesaria la irrupción de una nueva calidad humana, misma que trascienda la inmunda escala de “valores” actual, y configure la esencia de un nuevo espíritu político, de quienes caminan entre ruinas sin dejarse consumir.

Rodrigo Monsalves

abogadocriminalista828@gmail.com

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