Loja: ¿cuna o sepulcro de las letras? El peso de los gigantes 

Loja se enaltece al llamarse «Capital Cultural del Ecuador». Refugiándose en el eco de hombres ilustres como: Pablo Palacio, Miguel Riofrío, Benjamín Carrión, Ángel F. Rojas, entre otros, para validar un prestigio, que más que una realidad parece una percha de biblioteca empolvada por el tiempo. Heredamos una ciudad de gigantes, pero somos pequeños al habitar en sus sombras.

¿Qué tenía el aire lojano en los siglos XIX y XX que forjaba genios en cada esquina? Tenían rigor, tenía hambre del mundo, tenía lectores ¿…? La pregunta hoy es obligatoria: ¿Somos en verdad una ciudad que lee, o, somos simplemente una ciudad que recuerda que solía leer?

Muchos de los lojanos no saben que Pareja Diezcanseco pulió una de sus mejores expresiones, su oda al mar, “La Beldaca”, entre nuestras montañas. Al hacer esto nos dijo que Loja era el refugio de la introspección y la técnica. Sin embargo, en la era de la inmediatez, ese ecosistema parece haberse secado. Nos hemos conformado con el aplauso mutuo en círculos cerrados, con la palmadita en el hombro entre amigos, olvidando que la literatura de verdad nace de la autocrítica y del conflicto, no de la autocomplacencia.

Una sociedad que no lee y no investiga, carece de pensamiento crítico y propio, condenándose a ser simples repetidores de consignas, si no recuperamos esa vanguardia conque Palacio incomodo al mundo o Carrión critico al tirano. No bastara colgar los retratos de nuestros ilustres en paredes, galerías, museos o bibliotecas, si no somos capaces de sostener un libro con la misma firmeza con la que sostenemos el celular.

Si Loja no despierta, nuestro tan merecido título de «Capital Cultural» será solo un letrero dorado. El talento existe, pero está disperso y huérfano, de su propia ciudadanía, para nada exigente. Una ciudad de escritores solo sobrevive si hay una ciudad de lectores, que no se conforman con el pasado. Es hora de decidir: ¿Vamos a ser la cuna de una nueva vanguardia o seguiremos siendo el sepulcro de glorias pasadas?

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com

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